Hoy me toco hacer una pequeña reflexión sobre alguien con quien siempre hablo, bueno yo diría alguien a quien siempre le pido.

Este año en particular fue algo duro, pero ser mejor no es fácil y si en verdad quieres serlo te costara mucho.

Primero le pedí a dios paciencia y él me dio problemas para practicarla.

Le pedí amor y me rompió el corazón y me dejo solo, pero comencé a amarme y darme cuenta de que puedo amar

Le pedí que me fuera mejor en el trabajo y que ganara más dinero y casi me quedo sin trabajo y casi no tenia para poder pagar mis deudas, pero supe el valor de 1 peso y la importancia de trabajar duro.

Le pedí que curara mi mente y mi corazón para ya no pensar en tonterías y no hacer mas novelas y él me regalo tiempo para madurar y aceptar las cosas.

Hoy no tengo nada que pedirle, al contrario tengo mucho que agradecerle, desde que me levanto y me da la oportunidad de cambiar las cosas hasta que me duermo y sueño que mañana será otro día.

A dios solo lo buscamos cuando tenemos miedo, cuando sentimos que estamos perdidos, cuando no tenemos otra salida… él es grande y siempre nos ayudara, solo que no es un ada madrina de cuentos de adas, asi que hay que analizar lo que pasa…

A veces lo tenemos todo pero siempre pedimos más…

Si entiendes mi mensaje solo te puedo decir “que dios te bendiga” y te llene de problemas, desilusiones, desamores, traiciones y lo que sea necesario para que valores lo que tienes y compartas lo que eres…

Mi nombre es Arturo Montessoro y mi mejor consejo es “si tienes un don, compártelo con el mundo y se convertirá en un milagro”

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