Si alguna vez tuviste la oportunidad de leer el libro “El hombre de la armadura oxidada” del autor Robert Fisher podrás comprender lo difícil que es desprenderse de una armadura y de todo lo que pierdes si no te la quitas.

A lo largo de tu camino por este mundo te darás cuenta de que puedes ser muy duro incluso contigo mismo y que gozas de fuerza en algunas decisiones, notaras que otros son “débiles” porque no saben enfrentar los retos como tú lo haces y en ocasiones ni siquiera sentirás, pues reforzaras tus actos con tus pensamientos y no con tus sentimientos, en teoría todo lo anterior no suena mal, pero en realidad es todo lo contrario, ya que desde pequeños cargamos con la herencia de un imperio, pues nuestros progenitores dominan nuestro mundo y crean las primeras miradas hacia él, algunos son tiernos, comprensivos y lindos, nos arropan con amor, nos alimentan de sueños y crean esperanzas, ellos son los que nos protegen y nos enseñan que en la vida habrán días malos y personas de cuidado, pero que siempre saldremos adelante,  otros nos dan inseguridades y nos hacen trabajar en la armadura que usaremos de grandes. Dicha armadura nos protegerá por un tiempo, pero con el paso del mismo nos hará más fríos y calculadores, nos dejara sentir lo necesario para no ser lastimados y no dejara que el exterior llegue a dañarnos, pero, Que pasara con tu interior? Acaso serás feliz siendo limitado?

No hay guerra más grande que la que el hombre enfrenta en su interior, con pensamientos mortales y destructivos cambia el amor por odio y rencor. Claro, no siempre es así, a veces todo estará más que bien y sentiremos una plenitud pasajera, las cosas que nos hagan sentir tristes serán guardadas en una caja especial y serán olvidadas como un niño abandonado que si tuvo suerte sabrá quien fue papa o mama, pero no tendrá ningún sentimiento hacia ellos.

Imagina decir un te amo y no sentirlo con esa pasión, imagina no tener la facultad de decir un perdón verdadero, imagina que vallas perdiendo gente buena y linda con el tiempo o peor aun imagina que en vez de que tu armadura proteja ahora destruya.

Muy pocas personas saben que llevan una armadura pues es invisible ante un espejo. Desconozco como detectarla, pero si te preguntas porque te cuesta atreverte, sentir o porque siempre eres muy frio, pues seguramente tendrás una armadura invisible.

La vida es para sentirla y disfrutarla, nos pueden lastimar pero es parte del aprendizaje, pero también nos pueden hacer feliz…

Recuerda siempre empezar por ti y también “si lo sientes y lo quieres, solo hazlo”

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