Sin inspiración

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Hoy tengo enfrente muchas enseñanzas, pero pocas reflexiones, creo que ese humano intelectual que soy a veces no me deja sentir, he tratado de encontrar respuestas a preguntas que dudo que las tenga, estoy seguro que podre leer muchos libros y artículos pero al final acabare más confundido.

En ocasiones dibujo una sonrisa falsa, pues prefiero que me vean bien a explicar lo que me pasa, supongo que la mayoría del tiempo es mejor dejar que todo fluya y dejar de pensar tanto en las cosas, al final del día quien quiera sumarse y quedarse en tu vida, créeme que lo hará.

Sentado en mi silla frente a mi escritorio intento escribir una y otra vez, me siento como un niño aprendiendo a caminar, con miles de palabras que no he podido acomodar, divago en pensamientos y tal vez entro en sentimientos, mi mente es una especie de máquina que me transporta en el tiempo, tengo miedo de recordar pues hay cosas que me gustan que hoy no tengo y no es fácil aceptar.

Ojala apareciera esa muza que tanto me llena, ojala me mirara con esa luz de sus ojos y llenara con el manantial de sus labios, quizás así acomodaría mis ideas.

Recorro la ciudad y abro los ojos cada día mas, no lo puedo negar la verdad me da tristeza, ver a la gente aprender de la peor manera, valorar las cosas perdidas y buscarlas como si aún estuvieran. La gente se preocupa más por su apariencia que por su salud. La comunicación parece un video juego más, donde agregar amigos virtuales te harán subir de nivel, aprenderás hablar con los dedos como un verdadero gamer e incluso te asombraras cada día menos, pues lo que ves en las pantallas ya no es tan impactante, tu memoria será insuficiente ya que no sabrás ni a quien le has dicho las cosas y lo más raro es que adoptas algo llamado celular como una parte más de tu cuerpo.

Me siento algo impotente, logro ver demasiadas cosas pero por alguna razón no puedo decir nada todavía. No sé cómo explicarle a la gente que solo tienen una vida, que el amor es lo más valioso que tenemos, que valoremos nuestro mundo, que se cuiden, que no se traumen por sus defectos y que acepten sus virtudes, que transformen sus culpas en aprendizajes, que busquen su paz interior y sobre todo que aprendan hacer felices siendo quienes son, aceptando todo lo que son sin tratar de quedar bien con nadie ni mucho menos ser una copia. En verdad me encuentro sin inspiración y me duele no poder hacer nada más que observar.

Lo único que les puedo compartir en este escrito es que siempre trabajo en mí y que sé que Dios no hace las cosas nada más por que sí…

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Seamos niños una vez más

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Al despertar aquella mañana y verme al espejo me pregunte

¿En que momento hice importante las cosas insignificantes?, ¿Cuando deje de ser niño y me convertí en un adulto “responsable”? imagínate que un día hagamos esto:

Despertemos con esa inquietud de tener un día lleno de aventuras

Asombrémonos con las cosas más simples como el cielo, un arcoíris, el mar, la lluvia, etc.

Preguntemos el porqué de las cosas y no esperemos respuestas razonables

Veamos a papa y a mama como nuestros héroes

Disfrutemos de un helado o un dulce sin pensar en calorías y cosas vanas como la vanidad

Olvidemos el celular y comuniquémonos de frente

Digamos te quiero y perdón de corazón y sin rencor

Emocionémonos con alguna caricatura

Juguemos a ser la persona que queremos ser

Reíamos por cualquier cosa, sin importar que nos digan locos

Amemos con inocencia y pureza en el corazón sin que nos atormente un pasado o nos preocupe un futuro

Creo que olvidamos que cuando somos niños el mundo es nuestro jardín de juegos, la creatividad es la que nos soluciona todo y el amor es el sentimiento más puro y se da sin condiciones, por eso somos tan felices…

¿Por qué no volver hacer niños?

El mundo esta lleno de adultos cuyas miradas están perdidas en el dinero, en el trabajo y cosas insignificantes…

Así que una vez mas te digo “Si lo sientes y lo quieres solo hazlo…” Imagen