Todos los días al abrir los ojos es un nuevo comienzo, en ocasiones valoramos tan poco nuestra vida que nos damos el lujo de odiar un día, como por ejemplo los lunes, no digo que tú seas de esas personas pero imagina lo siguiente: que conocieras al amor de tu vida un lunes, que estés en fase terminal y solo te quede un día por vivir y sea lunes o que el ultimo día que puedas pasar con ser querido sea un lunes, y te pongo estos casos para que te des cuenta de que aquellos que odian un día de la semana no se percatan lo valioso que puede ser. Te pregunto, en alguno de los casos anteriores ¿odiarías el lunes?

La vida es muy linda y la muerte muy cruel, la de la sonrisa es la vida y la de las lágrimas y dolor es la muerte, la de sueños e ilusiones es la vida, la de las penas, las culpas y los famosos “hubiera” es la muerte.

No acostumbro a dedicar lo que escribo, pero en esta ocasión si lo hare, pues gracias a ellos estoy creando este escrito, dedicare esta reflexión a los que ya no están físicamente conmigo y en especial a mi padre.

Cuando eres niño no te preparas para una perdida, pues piensas que aquellos súper héroes de tu casa vivirán por siempre e incluso tu mascota, como si vinieran con la garantía de por el resto de TU vida.

El maestro tiempo te enseña que no es así, yo sé que no fui el hijo modelo, ni tuve al padre perfecto, pero sí sé que fui el hijo que debía ser y tenía al padre que tenía que tener, gracias a él estoy aquí…

Mucho tiempo critique y juzgue a mi padre e incluso le reproche muchas cosas, la verdad me sentía un niño indefenso que deseaba con todo su corazón tener su atención, pero una vez más el tiempo me enseño que equivocado puedo estar, al principio para hablar con mi padre tenía que saber de futbol, pues era de lo único que podía hablar con él, luego simplemente no lo entendía, sentía que existía un abismo en cada platica, en verdad me sentía muy mal pues llegaba a pensar que no le interesaba, pero cuando su reloj se detuvo aquel día y cerro sus ojos eternamente, comprendí que él también tenía un pasado y cosas que no había resuelto, que su forma de decir “hijo te quiero” era enseñándome a ser fuerte y a decidir por más duras que sean las cosas. Que crueles podemos ser como hijos…

La última plática con él fue una discusión y mi regalo del día del niño fue ver como se lo llevaban en aquella caja… Se dice que nunca es tarde para cambiar y para pedir perdón, pero a veces el resultado no es el mismo… yo amo a mi padre y ya no busco entenderlo, sé que tuve el padre que debía tener y estoy muy agradecido con eso…

Seguramente tendrás alguien que su camino por este mundo ya término, pero que sigue vivo ya que algo te dejo…

Haz que valga la pena tu vida, que cuando mueras te recuerden por cosas lindas, que te extrañen por tus sonrisas, que hablen de ti a través de tus palabras y ¿porque no? Que sigan tu ejemplo.

Un mensaje, una sonrisa, un te quiero, tarda solo segundos, pero pueden durar toda una vida…

Ya no tengo un padre pero si tengo un angelote, cada vez que veo el cielo sé que él me está observando y sé que tú también debes tener un ángel…

Espero que te sirva de algo mi historia, ama a tus vivos pero sobre todo “Si lo sientes y lo quieres, solo hazlo”

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